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Conceptos generales de la Relatividad La Teoría de la Relatividad es
uno de los conceptos más abstractos que se pueden encontrar hoy en día.
Sus ideas parecen escapar de las vivencias cotidianas, viéndose refrendadas
únicamente por matemáticas infinitamente complejas. Sin embargo, la
Relatividad, junto con la Mecánica Cuántica, es uno de los mayores logros
de la ciencia del siglo XX.
El movimiento de los objetos con los que nos
encontramos habitualmente
se pueden describir de forma totalmente satisfactoria por las leyes
de la mecánica formuladas por Isaac Newton en el siglo XVII. Sin embargo,
la primera crisis en la Física se produjo en 1873, cuando James Clerk
Maxwell predijo que la luz era un fenómeno electromagnético, que se
propagaba en el espacio vacío a una velocidad fija, 299.791 kilómetros
por segundo. Este valor era independiente de la velocidad del observador
que lo midiera, y chocaba de frente con las teorías de Newton, que no
admitían el concepto de velocidad fija para cualquier tipo de observador.
Albert Einstein, en su Teoría Especial de la Relatividad,
en 1905, examinó
nuestras ideas tradicionales acerca de la longitud y del tiempo. Él
demostró que dos observadores que midieran el movimiento de un tercer
cuerpo, no estarían de acuerdo con el resultado del movimiento. Las
lecturas que obtendrían de su velocidad y dirección dependerían del
movimiento relativo de ambos observadores. Sin embargo, Einstein encontró
las ecuaciones que relacionarían las dos medidas, de forma que coincidieran.
Esta transformación no sólo implica a las medidas espaciales, sino que
también concierne a las medidas temporales. En otras palabras, el tiempo
dejó de ser absoluto para todos los observadores, concepto impensable
hasta entonces.
Las leyes de Newton no están equivocadas. Son muy buenas
aproximaciones a la verdad, y funcionan estupendamente cuando la velocidad
de los objetos tratados es mucho menor que la de la luz. En nuestras
vidas cotidianas, no encontraremos una situación en la que podamos encontrar
diferencias entre las teorías de Newton y de Einstein. Solamente los
astrónomos y los físicos que trabajan con partículas necesitan preocuparse.
La Teoría Especial de la Relatividad estudia las situaciones
en las
que los observadores tienen velocidades relativas y direcciones de movimiento
fijas. Sin embargo, ¿qué sucede con las medidas de observadores con movimiento
relativo acelerado? En la formulación de Newton, la fuerza gravitatoria
de atracción entre dos cuerpos decrece como el cuadrado de la distancia
entre ellos. Para encontrar su separación, un observador debe medir
sus posiciones al mismo tiempo. Sin embargo, de acuerdo con la Teoría
Especial, el tiempo es ahora relativo al observador. Además, según Newton,
la fuerza de atracción mutua se reajusta instantáneamente cuando la
separación de los dos cuerpos cambia con su movimiento. Este concepto
de cambio instantáneo en la fuerza de gravedad está en conflicto con
las ideas de la teoría electromagnética. Las fuerzas entre partículas
cargadas también dependen de su separación mutua (y de su movimiento),
pero no cambian instantáneamente, sino que lo hacen a la velocidad de
la luz. Einstein solucionó estos problemas en 1916, con su Teoría General
de la Relatividad, donde ambos tipos de fuerzas se describen como "campos"
(modificaciones de las propiedades del espacio vacío debidas a la presencia
de un cuerpo).
Experimento Relativista de Shelios 2001.
© Coyright 2001, Shelios®
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