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Diario de la Expedición:
9 de septiembre de 2000


Como comentamos en la crónica de ayer, presenciamos en un anochecer perfecto las auroras más brillantes, coloridas y dinámicas de la expedición. Con el telón de fondo de la luz del crepúsculo (Imagen 1), y con un cielo completamente despejado, pudimos disfrutar de nuevo de esta maravilla natural hasta altas horas de la madrugada.

Nuestros planes de marchar hacia el glaciar Eqalorutsit en la jornada de hoy se vieron truncados por los ya habituales cambios repentinos de condiciones meteorológicas. Amaneció encapotado y frío, por lo que de nuevo fueron diferentes actividades las que ocuparon el tiempo de hoy. Miguel, Adela y Ángel hicimos nuestros primeros pinitos en unos kayak en el fiordo acompañados por el guía Ricardo; Gotzon y Miquel se quedaron trabajando con el ordenador y la cámara digital en la granja; Ricardo realizó una marcha por los alrededores (presenciando el choque de dos icebergs en la entrada de la bahía de Tasiussaq: sonaron como un explosivo); y Javier, junto con el guía David, pescaron unos espectaculares bacalos desde la zodiac (Imagen 2).

De todas maneras, y a sólo tres días ya de abandonar la Tierra de los Kalaallit (que es como se dice Groenlandia en el idioma local), hemos conseguido miles de fotografías y varias horas de video digital de las auroras boreales, algunas de las cuales son por su extraordinaria calidad y casi sin duda alguna de las mejores del mundo. Si duda, la intensa actividad auroral que hemos tenido la suerte de presenciar nos ha ayudado mucho -de hecho, la aurora de ayer noche fue la más brillante del último año, según habitantes de la zona-. Las imágenes que pronto llevaremos a España son el fruto de la larga preparación y la dedicación de todos los miembros de la expedición Shelios 2000.

Aurora, PULSA PARA AMPLIAR, 14 Kb.

Imagen 1.- La aurora más brillante que presenciamos en la expedición brilla al anochecer del día 8 sobre la casa de Jorgine.

Bacalaos,  Kb.

Imagen 2.- Los enormes bacalaos capturados en las aguas del fiordo de Tunugdliarfik.

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Autor diario: Ángel Gómez Roldán

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