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8 de septiembre de 2000
Parece que los dioses de la meteorología son benevolentes con nosotros, pues continúa el
tiempo despejado y limpio. Aprovechando esta circunstancia, y gracias a la colaboración de TVE, Shelios 2000 decidió embarcar a sus miembros
responsables de imagen a bordo de un helicóptero de las líneas aéreas de Groenlandia, con el fin de observar
regiones inaccesibles a no ser por aire. Durante el vuelo, de una hora de duración, tuvimos la fortuna de
disfrutar de algunos de los paisajes más impresionantes que esta helada y remota región puede ofrecer.
Por ejemplo, el frente del inmenso glaciar Eqalorutsit, que pudimos sobrevolar en toda su extensión, para luego,
gracias a la pericia del piloto, posarnos en una pequeña isla enfrente del mismo (Imágenes 2 y 3).
O la sobrecogedora imagen del inlandis visto desde su límite en lo alto de un monte (Imagen 1),
perdiéndose en el horizonte sólo roto por el perfil aislado de los lejanos nunataks (montañas-isla en
medio del hielo).
Después de regresar de nuestra incursión aérea, tomamos la zodiac para dirigirnos hacia el
cercano glaciar Qoroq, al que pudimos llegar a tan sólo un kilómetro de distancia (Imagen 4) después
de sortear con la lancha los numerosos bloques de hielo desprendidos de la pared frontal de este inmenso río
helado. A pesar de llevar ya unos cuantos días viendo icebergs, glaciares y paisajes árticos, no por ello
dejamos de asombrarnos cada vez que presenciamos tanta belleza junta.
La noche también fue agradecida con estos expedicionarios, y tras dar buena cuenta de unos
exquisitos salmones a la brasa pescados en el fiordo por Javier, continuamos viendo y grabando el siempre
cambiante y fascinante espectáculo de las auroras. Una de ellas, incluso, mostró varios colores aún de día...
Como curiosidad astronómica de estas latitudes, comentar que debido a nuestra alta posición septentrional, los
astros salen y se ponen muy paralelos al horizonte. La Luna, por ejemplo, que ya acaba de pasar su cuarto
creciente, apenas nos molesta con su luz, pues se mantiene rasante a las montañas que rodean al fiordo. Y la
estrella Polar destaca por su gran altura en el cielo, a más de 60 grados de altura. Mañana planeamos un
asalto al Eqalorutsit por tierra, para ver el glaciar desde la costa cercana.
Imagen 1.- Fernando y Gotzon, en pleno trabajo grabando imágenes sobre el inlandis.
Imagen 2.- El helicóptero posado en una isla enfrente de la pared del glaciar Eqalorutsit.
Imagen 3.- El mar de hielo procedente del glaciar destaca por debajo de la cola del helicóptero posado en precario equilibrio.
Imagen 4.- El impresionante glaciar Qoroq, visto desde la zodiac.
Autor diario: Ángel Gómez Roldán © Coyright 2000, Shelios® |