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7 de septiembre de 2000
Parece que el buen tiempo ha llegado por fin. Después de nueve días, hoy es el primero en el
que el cielo ha amanecido completamente despejado y de un azul intenso. Después del cansancio de la exploración
de ayer, el trabajo de hoy es más relajado, centrándose en una exhaustiva comprobación del funcionamiento del
proyecto FASEEI (Imagen 1) aprovechando la luz del Sol; además de otras labores como realizar
diferentes actualizaciones de la web, hacer una nueva nota de prensa, y
preparar las observaciones de las auroras de la noche.
Antes de la puesta de Sol, ya estaban las cámaras, telescopio y vídeos listos, y parte del
grupo partió hacia la orilla del fiordo con la intención de grabar las auroras reflejadas en las tranquilas
aguas. Las expectativas se cumplieron: a pesar de la helada que estaba cayendo y de las bajísimas temperaturas
(1 grado de máxima por la noche), hubo una espectacular tormenta auroral a primera hora en la que pudimos ver a simple vista
colores amarillos, rojos y azules, aparte de los intensos verdosos habituales. Sin duda, fue la más brillante
de toda la expedición. El rápido movimiento de las cortinas y filamentos, reflejándose en las heladas aguas del
fiordo, era un espectáculo mágico y fascinante, que disfrutamos con asombro (Imagen 2).
Imagen 1.- Ricardo comprobando el funcionamiento de los paneles solares del proyecto FASEEI.
Imagen 2.- Los dos migueles observan las auroras en la helada noche.
Autor diario: Ángel Gómez Roldán © Coyright 2000, Shelios® |