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2 de septiembre de 2000
Dado el cambiante clima de esta región, nuestra idea
original de programar con bastante antelación las exploraciones de las
próximas jornadas, se ha vista cambiada por una preparada improvisación:
en función del tiempo que amanezca y de las previsiones meteorológicas,
decidimos sobre la marcha la programación del día. De esta manera, decidimos
intentar hoy una salida en zodiac de doble propósito; por una parte
llegar a Narsaq (la capital de la región a unos 50 kilómetros al sur)
donde la mayor parte del grupo se quedaría, y por otra, continuar con
la lancha (Imagen 1) hasta un glaciar cercano a recoger unos
kayak para futuras excursiones.
El recorrido por el fiordo entre los hielos, rodeados
de paredes de hasta 1.500 metros de altura, de las que caían al mar
helado cascadas de muchos metros (Imagen 2), acompañados sólo
por gaviotas y alguna que otra águila, fue memorable. Llegando a Narsaq
a mediodía, tuvimos la ocasión de recorrer las calles de esta comunidad
de poco más de 2.000 habitantes, y cuyo paisaje se caracterizaba por
las pequeñas casas unifamiliares de madera pintadas en vivos colores.
Fue precisamente aqui desde donde pudimos conectarnos a la red en la
Oficina de Turismo para realizar la actualización del diario... teniendo
que esperar a que el encargado de la susodicha oficina llegase -era
sábado por la tarde, y la noche anterior hubo una gran fiesta en la
ciudad- jugando con sus hijos.
La gran cantidad de hielo y la imposibilidad de encontrar
gasolina para la zodiac en Narsaq, hicieron que el grupo desechase la
recogida de los kayak y se dirigiese a visitar unas ruinas vikingas
cercanas, mientras Miquel, Ángel y Dani (de Tierras Polares) nos quedamos
en el pueblo esperando nuestra conexión a Internet. Al atardecer, y
recorriendo todo el fiordo regresamos ya todos juntos a Qagsiarssuk
desde Narsaq, donde continuamos camino a nuestra granja empaquetados
como sardinas en el Toyota 4x4 de Giorgina, la dueña de la casa. A pesar
de la gran cantidad de nubes que cubrían el cielo amenazando tormenta,
la Luna creciente se asomó entre ellas, mostrándose sobre el fiordo,
los icebergs (Imagen 3) y las viejas montañas de Groenlandia
como una fugaz aparición. La noche terminó cubriéndose, por lo que hoy,
al menos, las auroras tendran que esperar.
Imagen 1.- Los enormes bloques de hielo no dejan de sorprendernos mientras navegamos en la zodiac... Imagen 2.- Cascada en la pared sur del fiordo de Sermilik, camino de Narsaq. Imagen 3.- El reflejo de los icebergs en el agua con la luz del atardecer da una luminosidad irreal al paisaje.
Autor diario: Ángel Gómez Roldán © Coyright 2000, Shelios®
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