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18 de noviembre de 2001 "¡Tormenta!" Por fin llegó el gran día. Sigue habiendo nubes de convección debido al tremendo calor de esta primavera austral, pero las dos últimas noches han despejado y hemos podido observar sin problemas.
Después de descansar todo el día para poder estar lo más frescos posible para esta noche, hemos terminado los preparativos de las observaciones y puesto a punto los equipos técnicos y humanos. Como en las dos jornadas anteriores, nos dividimos en dos estaciones, la fija al pie de las rocas de Devil´s Marbles, y la móvil a 80 kilómetros al norte.
Las cámaras de vídeo observaron la luna creciente hasta su puesta confiando en detectar impactos de Léonidas cuando se analicen las imágenes; los astrofotógrafos instalaron sus trípodes y sus grandes angulares para captar el mayor número de meteoros posibles, y los investigadores del IAC prepararon los intensificadores CCD para su experimento científico.
Poco antes de la una y media de la madrugada del día 19, los esfuerzos y desvelos de la expedición se empezaron a ver recompensados con la aparición en el cielo de varios bólidos de las Leónidas que cuzaron el cielo de este a oeste a una enorme velocidad, surgiendo del horizonte oriental (el radiante aún no había salido) y llegando al opuesto dejando unas estelas verdosas como si fueran cohetes. Y entre las 3 y las 4, según estaba previsto, fuimos testigos de una auténtica lluvia de estrellas fugaces; muy rápidas y brillantes, y que según las estimaciones preliminares alcanzaron tasas de actividad de entre 10.000 y 20.000 meteoros por hora. En algunos instantes pudimos contar hasta 4 o 5 por segundo (!).
Después de todos estos días de duro viaje y calor, y los largos preparativos en España, no nos hemos visto decepcionados. El espectáculo de las Leónidas ha
satisfecho a todos, y tanto la expedición de Shelios como la misión científica del Instituto de Astrofísica de Canarias han visto cumplidas con creces sus expectativas. Al amanecer, recogemos todo y nos ponemos en marcha sin dormir rumbo a Darwin, a 1.200 kilómetros de distancia, para emprender el día 20 el largo regreso a casa. Estamos cansados pero muy contentos... el equipo humano de Shelios hemos vivido otra aventura, y gracias al trabajo de todos (y a la suerte que nos sigue acompañando), el éxito nos ha sonreido de nuevo.
Imagen 1.- Preparativos finales y cara a los medios. Imagen 2.- Uno de los meteoros vistos por el intensificador. Imagen 3.- La cámara de vídeo captaba los colores de las estrellas fugaces.
© Copyright 2001, Shelios®
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